Moais

Moai

Moai en las laderas de la Cantera del Volcán Rano Raraku
Moai en las laderas de la Cantera del Volcán Rano Raraku
Siete moais en Ahu Akivi
Siete moais en Ahu Akivi

Un moai (del rapanui moai, "escultura") es una estatua de piedra monolítica de la Isla de Pascua, Chile, ubicada a 3.600 km al oeste de su costa continental y 2.100 km de Pitcairn de la Polinesia Oriental, siendo una de las islas mas lejanas de la Polinesia, encontrándose actualmente bajo la administración y soberanía chilena.

Los moais son el principal atractivo turístico de esta isla chilena, cuyos habitantes viven del turismo y la pesca.


Descripción e historia [editar]

Los más de 600 moais conocidos tallados por polinesios están distribuidos por toda la isla. La mayoría de ellos fueron labrados en toba del volcán Rano Raraku, donde quedan cerca de 400 moais más (397 exactamente) en diferentes fases de acabado. Todo indica que la cantera fue abandonada repentinamente, quedando estatuas a medio labrar en la roca. Prácticamente todos los moais terminados fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción.

Los primeros navegantes europeos que a comienzos del siglo XVIII llegaron a la Isla de Pascua no pudieron creer lo que estaban viendo. En esa pequeña área de tierra, descubrieron cientos de estatuas enormes sobre la superficie de toda la isla.

Mapa que muestra la ubicación de los moai
Mapa que muestra la ubicación de los moai

Actualmente, los moais son finalistas de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.

Significado [editar]

El significado de los moais es aún incierto, y hay muchas teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de las islas hace al menos 500 años. Se cree que habrían sido representaciones de antepasados difuntos (como señales lapidarias) o quizá de personajes importantes vivos, además de símbolos de estatus familiar.

Construcción [editar]

Se cree que montañas enteras fueron removidas para su creación. La roca volcánica fue cortada con facilidad, y rocas masivas que pesan miles de toneladas estaban tiradas en varios lugares donde no pudieron ser refinadas. Cientos de estatuas enormes, algunas de hasta 10 o 12 metros de altura y 50 toneladas de peso, han llegado hasta nuestros días. En un principio, estas estatuas gigantes llevaban también unos sombreros de piedra roja, llamados pukao, que pesan más de 10 toneladas, y en ocasiones se encontraban muy lejos de las estatuas, aunque después debían ser levantados a la altura debida para colocarlos sobre las cabezas.

Deben haber sido extremadamente caros de construir: no sólo el tallado de cada estatua habría necesitado varios años de esfuerzo, sino que después debían ser trasportados por la isla hasta su ubicación definitiva. No se sabe exactamente cómo eran trasladados, pero es casi seguro que dicho proceso exigió el uso de trineos o rodillos de madera. Una segunda teoría apunta a que fueron movidos balanceándolos con cuerdas, aprovechando sus bases redondeadas para hacerlos avanzar "como un refrigerador". Como respaldo a esa teoría están varias estatuas a medio construir que mostraban las características antes mencionadas.

Recientemente, se ha descubierto que en los huecos de los oculares se colocaban placas de coral a modo de ojos. Estos fueron retirados, destruidos, enterrados o arrojados al mar, en donde también se han localizado. Esto concuerda con la teoría que los mismos pobladores los rechazaron y derribaron. Asi mismo, se han encontrado tablillas (de madera con bordes redondeados de entre 25 y 50 centímetros) con inscripciones, simbolos y representaciones de animales, plantas y estrellas que aun no han sido descifradas, y a la que denominan «ko hau motu rongorongo», que significa «líneas de escritura para la recitación». (Didret).

Durante el verano del año 2000, un equipo arqueológico norteamericano descubrió pruebas que sugieren la utilización de maquinaria pesada en la isla hace siglos. El geólogo Charles M. Love y un equipo de 17 estudiantes excavaron secciones de las tres principales carreteras que sirvieron para transportar las estatuas gigantes. Parte de estas carreteras fue excavada originalmente en el lecho de roca de la isla, formado principalmente de roca volcánica de un tipo conocido como pahoehoe.

Curiosamente, las carreteras no son planas sino que su sección muestra una forma característica en "V" o "U". Su anchura media es de 3.5 metros y no son en absoluto una obra de ingeniería de poca monta. En algunos tramos, las carreteras están flanqueadas por líneas de rocas.

Pero quizá lo más sorprendente es que estas rocas no están simplemente colocadas allí, sino encajadas en agujeros tallados en el lecho de roca que forma el suelo de la isla. Un detalle relevante es que este tipo de agujeros se da en los tramos en los que la carretera discurre cuesta arriba. El Dr. Love especula con la posibilidad de que estos agujeros fueran colocados allí para acomodar algún tipo de mecanismo ideado para ayudar a mover las gigantescas cabezas de piedra y salvar desvíveles que, de otra manera, requerirían un notable esfuerzo.

Estos agujeros, así como la curiosa forma en "V" de las carreteras nos indican que todavía tenemos mucho que aprender sobre el sistema que emplearon los nativos de la isla de Pascua para erigir sus misteriosos documentos. Para más información ver Science Frontiers núm. 133 enero/febrero 2001, pág. 1 y Discovering Archaeology, volumen 2, núm. 12 diciembre2000, "The Easter Island Mystery" por Charles M. Love. (Didret)

Gran muralla china

Gran Muralla China

Trazado de la Gran Muralla
Trazado de la Gran Muralla

La Gran Muralla China (chino tradicional: 長城, chino simplificado: 长城, pinyin: Cháng Chéng, "Larga fortaleza") es una antigua fortificación china construida para proteger el imperio de China desde el siglo III adC de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria. El principal propósito del muro no era impedir que fuera atravesado, sino más bien impedir que los invasores trajeran caballerías con ellos.

Vista general de la Gran Muralla en el tramo de Badaling.
Vista general de la Gran Muralla en el tramo de Badaling.

La muralla es extraordinariamente larga, con 7.300 km de este a oeste, desde el paso de Shanghai, cerca de Bohai (Golfo de Zhili) hasta el Paso de Jiayu (en la actual provincia de Gansu). Sin contar sus ramificaciones y construcciones secundarias, cubre 6.400 km desde la frontera con Corea al borde del río Yalu hasta el desierto de Gobi, cruzando siete provincias.

La Gran Muralla está formada por una serie de murallas construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de 1.000 años.


Historia [editar]

La muralla tiene sus orígenes en secciones que se construyeron en determinadas zonas estratégicas durante el periodo de los Reinos Combatientes (480-221 adC). Más tarde, durante el reinado del Primer Emperador de la dinastía Qin, de corta duración, se unificaron estas secciones para formar una sola muralla. Así, no se construyó toda de una vez, sino más bien por partes que se han ido uniendo a través de un período de aproximadamente mil años. Alcanzó su mayor extensión bajo la dinastía Ming.

A continuación desglosamos las cuatro grandes renovaciones en su construcción, según la dinastía.

La renovación de la dinastía Qin del 221 adC al 204 adC [editar]

El primer emperador de China, Qin Shi Huang, restauró y unió las murallas antiguas con el fin de proteger su recién formado imperio de los ataques de los nómadas. Durante este periodo, su edificación generó un gran descontento entre los campesinos, debido a su coste tanto en términos económicos como humanos (ver leyenda sobre Meng Tiang). Tras la caída de la dinastía Qin, la Gran Muralla fue sometida a años de abandono, lo cual debilitó las fronteras del norte del imperio.

La renovación de la dinastía Han entre 206 adC y 221 [editar]

Con la llegada de los Han, el imperio se expandió hacia el oeste y se restauró lo que quedaba de la muralla, además de extenderla a través del Desierto de Gobi. Se colocaron torres de vigilancia que se comunicaban entre ellas con señales de humo para informar de posibles invasiones.

La renovación del Período de las cinco dinastías y los diez reinos del 907 al 960 [editar]

La renovación por la Dinastía Ming desde 1368 hasta 1644 [editar]

Fueron los que más ampliaron la muralla. La gran muralla de la dinastía Ming se inicia en el extremo este, en el paso de Shanghai (山海关 shān hǎi guān), Qinhuangdao, en Hebei, provincia cercana al golfo de Bohai. Atraviesa nueve provincias 100 condados, para terminar en el extremo oeste en el paso de Jiayu (嘉峪关 jiā yù guān), en la provincia de Gansu, al noroeste. El paso de Jiayu era la puerta para la ruta de la seda. Si bien la muralla termina en el paso de Jiayu, a partir de allí siguen torres de vigilancia (烽火台 fēng huǒ tái) por toda la ruta de la seda.

Una vez, los manchúes cruzaron la muralla convenciendo al general Wu Sangui para que les dejara atravesar en el paso de Shanghai. La leyenda dice que las tropas tardaron tres días en pasar. Una vez conquistada China, la muralla dejó de tener utilidad estratégica, dado que aquellos de quienes se quería proteger a China eran ahora los gobernantes, convirtiéndose en la Dinastía Qing.

Durante su construcción los obreros estaban a merced de bandas de asaltantes y muchos murieron en esa construcción, de manera que la muralla es a veces llamada el cementerio más largo del mundo.

Principales puertas [editar]

«Primera puerta bajo el cielo», en reparación.
«Primera puerta bajo el cielo», en reparación.

Las puertas más importantes (關口 simplificado: 关口) incluyen:

  • Paso Shanghai (山海關)
  • Paso Juyong (居庸關)
  • Paso Niángzi (娘子關)

Estado [editar]

Las partes de la muralla más visitadas por los turistas se han mantenido en buen estado o han sido reparadas, pero en muchas partes la muralla ha sido descuidada, sirviendo como zona de juego para los habitantes o como fuente de piedras para la reconstrucción de casas y calles. Algunas secciones de la muralla también están cubiertas de graffiti. Otras partes han sido voluntariamente destruidas por impedir el paso a nuevas vías de comunicación. De hecho, se calcula que aproximadamente un treinta por ciento de la muralla construida durante la Dinastía Ming se mantiene en pie.

En este contexto surge la Asociación Gran Muralla China, cuyo objetivo es la preservación de la muralla, monumento que en 1987 fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Por otro lado, el 1 de diciembre de 2006 entró en vigor una normativa que prohíbe pintar graffitis, llevarse tierra o ladrillos de la Gran Muralla, sembrar árboles, utilizar vehículos en la muralla o construir o tallar en la muralla. Asimismo, se prohíbe organizar actividades no abiertas a los turistas. Se sancionarán dichas actividades con multas tanto a individuos como a instituciones que violen estas normas. En Pekín ya se había legislado desde agosto de 2003 a favor de la muralla prohibiendo la visita de partes no preservadas de la gran muralla o partes no abiertas al público.


Torres de vigilancia y cuarteles [editar]

Torre de vigilancia cerca de Pekín
Torre de vigilancia cerca de Pekín

La muralla se interrumpe en algunos puntos para dar lugar a puntos de defensa, a los cuales los soldados podían retroceder de ser necesario. Cada torre tiene escaleras únicas y de acceso difícil de manera que confunda al enemigo. Los cuarteles y los centros administrativos fueron ubicados a mayores distancias.

Defensa de la muralla [editar]

Además de las armas usuales de la época, se desarrollaron armas especializadas para la defensa de la muralla, las cuales fueron reproducidas y se muestran en la muralla.

Materiales [editar]

Los materiales usados son aquellos disponibles en los alrededores de la construcción. Cerca de Pekín se utilizó piedra caliza. En otros sitios se utilizó granito o ladrillo cocido. Básicamente, era una larga tapia de arcilla y arena, cubierta con varias paredes de ladrillo. Eso la hizo muy resistente a los impactos de armas de asedio.

Reconocimiento (desde el espacio) [editar]

La gran muralla en imagen satélite
La gran muralla en imagen satélite

La muralla fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.


El libro de Richard Halliburton, Second Book of Marvels, publicado en 1938, afirmaba que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde la Luna, y la publicación de Ripley Aunque usted no lo crea de la misma década, aseguraba algo parecido. Esta creencia ha persistido, y ha adquirido un estatus de leyenda urbana, e incluso se ha incluido en libros escolares. Arthur Waldron, autor de la historia más fiable de la Gran Muralla, ha especulado que la creencia puede provenir de la fascinación con los "canales" que se creía que existían en Marte. (La lógica era simple: si los terrícolas podían ver los canales de Marte, entonces los marcianos podrían ver la Gran Muralla)

De hecho, la Gran Muralla tiene únicamente pocos metros de ancho -de un tamaño aproximado al de las pistas de carreteras y aeropuertos- y es casi del mismo color que el suelo que la rodea. No es posible verla desde la distancia de la Luna, y mucho menos desde Marte. Si la Gran Muralla fuera visible desde la Luna, sería fácil verla desde la órbita terrestre, pero desde ahi es apenas visible y únicamente bajo condiciones climáticas perfectas. No es más visible que otras construcciones humanas.

El Astronauta William Pogue pensó que la había visto desde el Skylab, pero descubrió que de hecho miraba al Gran Canal de China, cerca de Beijing. Pudo ver la Gran Muralla con binoculares, y concluyó que "no era visible a simple vista". El senador Jake Garn afirmó que pudo ver la Gran Muralla sin ayuda de binoculares desde la orbita de un transbordador espacial en los 80, pero su afirmación ha sido puesta en duda por varios astronautas norteamericanos. El astronauta Chino Yang Liwei dijo que no pudo verla en absoluto.

El astronauta veterano Gene Cernan dijo: "En una órbita terrestre de 160km a 320 km, la Gran Muralla de China es, ciertamente, visible a simple vista" Ed Lu, oficial de la Expedition 7 Science de la Estación Espacial Internacional añadió que la muralla "es menos visible que muchos otros objetos. Y tienes que saber hacia dónde mirar"

Neil amstrong afirmó: "No creo que, por lo menos con mis ojos, hubiera alguna construcción humana visible para mí. No he conocido a nadie que me haya dicho que han visto la Muralla China desde la órbita Terrestre. Le he preguntado a mucha gente, particularmente a gente del transbordador, que han orbitado varias veces sobre China durante el día, y aquellos con los que he hablado no la han visto"

Leroy Chiao, un astronauta chino-norteamericano, tomó una fotografía desde la Estación Espacial Internacional que muestra la Muralla. Era tan indistinta que el fotógrafo no estaba seguro de haberla capturado. Basado en la fotografía, el periódico oficial Chino concluyó que "La Gran Muralla puede ser vista desde el espacio a simple vista, bajo condiciones favorables y si uno sabe exactamente dónde mirar"

Los resultados inconsistentes sugieren que la visibilidad de la Gran Muralla depende en gran parte de las condiciones así como de la dirección de la luz (la iluminación oblicua ensancha las sombras). Características de la Luna que son muy visibles unas veces, pueden ser imperceptibles en otras debido a cambios en la dirección de la luz. Lo mismo podría ser cierto de la Gran Muralla China.

Bernardo O`Higgins

Bernardo O'Higgins

Artículo destacado
Bernardo O'Higgins
Director Supremo de Chile
Mandato: 16 de febrero de 1817
28 de enero de 1823
• Predecesor: José Miguel Carrera
• Sucesor: Ramón Freire Serrano
Nacimiento: Chillán, 20 de agosto de 1778
Fallecimiento: Lima, 24 de octubre de 1842

Bernardo O'Higgins Riquelme (Chillán, Chile, 20 de agosto de 1778 - Lima, Perú, 24 de octubre de 1842) fue un militar chileno. Es considerado uno de los Padres de la Patria de Chile y fue una de las figuras militares fundamentales de la independencia de su país y de latinoamerica, y el primer Jefe de Estado de Chile independiente bajo el título de Director Supremo entre 1817 y 1823, cuando renunció voluntariamente al cargo para evitar una guerra civil, exiliándose en el Perú hasta su muerte. Fue Capitán General del Ejército de Chile, Brigadier de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, Gran Mariscal del Perú y General de la Gran Colombia.


Vida temprana [editar]

Nació en Chillán, hijo ilegítimo de Ambrosio O'Higgins, irlandés al servicio de la corona española, Intendente de Concepción, luego Gobernador de Chile y posteriormente Virrey del Perú y de doña Isabel Riquelme. A los cuatro años, es sacado de la casa materna por orden de don Ambrosio y llevado a Talca, a la casa del comerciante Juan Albano Pereira.[1]

Bernardo se educa primeramente en su Chillán natal en el Colegio de Naturales (ya que en un principio no había sido reconocido por su padre; es conocido como "Bernardo Riquelme"), donde aprendió a hablar mapudungún, debido a que sus compañeros eran los hijos de caciques, luego en el Colegio del Príncipe en Lima. Luego viajó a Europa, primero a Cádiz donde residió en varias ocasiones en la casa del I conde de Maule y después a Londres, donde estudió en el colegio de Richmond. Su vida en Europa, segun relatan sus cartas, fue muy sufrida, estando incluso a punto de morir cuando lo atacó la fiebre amarilla en Sanlúcar de Barrameda. El conde de Maule fue quizás el único que supo acojerlo.[2]

Es en Inglaterra en donde conoce a su mentor, el venezolano Francisco de Miranda, idealista e idependentista, quien le señala el camino para la emancipación de la América Española. Esta entrevista es crucial en el futuro de O´Higgins.[3]

Regresó a Cádiz en 1799, no logrando adoptar la carrera militar que deseaba.[4] El 3 de abril de 1800 se embarca en la fragata "Confianza" con dirección a Buenos Aires para regresar a Chile, pero ésta es capturada por una nave de guerra británica, debiendo regresar a Cádiz. Su padre Ambrosio estaba enfermo y esperaba su llegada a Chile.

En diciembre de 1801 se embarcó una vez más hacia Chile y estuvo a punto de naufragar en Tierra del Fuego. Llegó a Chile finalmente en 1802. Al año siguiente se le puso en disposición de sus bienes, heredando de su padre, muerto en 1801, la hacienda San José de Las Canteras, de 16.689 cuadras y más de 4.000 cabezas de ganado. También de ahi en adelante se hace llamar Bernardo O´Higgins Riquelme.

Bernardo O'Higgins General en Jefe [editar]

Bernardo O'Higgins, óleo de Gil de Castro
Bernardo O'Higgins, óleo de Gil de Castro

Durante el proceso de Independencia de Chile, luego del desembarco de las tropas realistas en Talcahuano, y del fracaso del cerco de Chillán, la junta de gobierno de Santiago se trasladó a Talca y nombró a O’Higgins general en Jefe, deponiendo por tanto a Carrera.

O’Higgins se resistió tres meses a aceptar el mando, sólo cuando Carrera se resignase y se retirase a Concepción aceptaría tomar el mando el 28 de enero de 1814.[5] A sólo dos días de haber asumido desembarcaría una nueva expedición española, dirigida por Gabino Gaínza, con más recursos que la expedición de Pareja.

Los realistas toman Concepción y Talca. Se realiza una nueva campaña, pero a diferencia de la anterior esta resulta un desastre para las armas chilenas, con derrotas en las batallas de El Quilo y el Membrillar, suscribe el Tratado de Lircay coartado por el secuestro de sus familiares, en que se reconoce la “legitimidad del coloniaje”. O’Higgins perdió gran parte de su reputación por esta capitulación.

Carrera se niega a aceptar tal situación y da un cuartelazo, derribando el gobierno del Director Supremo Francisco de Lastra y retomando el mando en el ejército. El 29 de julio se celebraban en Talca un cabildo abierto[6] y otra junta de guerra que acordaron desconocer al nuevo gobierno y deponerlo por las armas. O’Higgins marcha hacia la capital, combatiendo contra las fuerzas de Carrera dirigidas por su hermano Luis en la Batalla de las Tres Acequias (26 de agosto de 1814), que resultó en una derrota para O’Higgins[7].

Con la llegada de una nueva expedición española al mando de Mariano Osorio, Carrera y O’Higgins se reconcilian, poniéndose este último bajo las órdenes del primero[8].

El Desastre de Rancagua [editar]

Artículo principal: Desastre de Rancagua
Carga de O'Higgins en el Desastre de Rancagua
Carga de O'Higgins en el Desastre de Rancagua

Para enfrentar a los realistas O´Higgins eligió ocupar Rancagua, contrariando a Jose Miguel Carrera que veía más oportuno ocupar la Angostura de Paine. El 25 de septiembre O’Higgins fortificaba todos los accesos de la plaza.

El 1 de octubre, con 4.500 realistas y dieciocho cañones, más del doble de fuerzas que sus enemigos, Osorio se presentó frente a Rancagua. No existió posibilidad de contactar las divisiones que comandaban Juan José Carrera y Benavente, por lo que O´Higgins decidió refugiarse en la villa. Se apostaron en las cuatro calles que desembocan en la plaza cañones atrincheraros. Tras un primer intento fallido de tomar la plaza, Osorio decide bombardear las trincheras y asaltar las cuatro trincheras simultáneamente. Sin embargo los patriotas resistieron hasta el anochecer, cuando la oscuridad terminó con la lucha, aunque ya sin agua pues los realistas cortaron la acequia que vertía agua en la ciudad.

El 2 de octubre la batalla continuó ferozmente, los patriotas habían resistido ya seis embestidas desde el inicio de la batalla, pero estaban casi desechos. En un último intento por salvar a los sobrevivientes, O’Higgins y sus soldados se lanzaron a la carga abriéndose paso a través de las líneas enemigas, en el denominado Desastre de Rancagua[9].

Monte a caballo el que pueda. ¡Nos abriremos paso a través del enemigo!

O'Higgins en el Desastre de Rancagua

El Ejército de Los Andes [editar]

Monumento al Brigadier de las Provincias Unidas del Rio de la Plata y Libertador de Chile don Bernardo O'Higgins en Buenos Aires, Plaza República de Chile Argentina.
Monumento al Brigadier de las Provincias Unidas del Rio de la Plata y Libertador de Chile don Bernardo O'Higgins en Buenos Aires, Plaza República de Chile Argentina.

Se trasladó a Santiago con los sobrevivientes, en donde se entrevistó por última vez con Carrera, quedando de manifiesto la enemistad de estos dos hombres. Al igual que el resto de los patriotas más comprometidos con la independencia, O’Higgins marchó hacia Argentina junto a su madre y hermana. Después del paso por la cordillera, el 16 de octubre O’Higgins finalmente llegó a Mendoza, siendo recibido al día siguiente por Juan MacKenna y por José de San Martín.

Después de una breve estadía en Mendoza, se trasladó a Buenos Aires. Hasta que el gobierno de Buenos Aires resolvió integrarlo al ejército que se organizaba en Mendoza al mando de San Martín, con el grado de Brigadier de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Durante la organización del ejército libertador manifestó una fuerte amistad con San Martín que se mantendría hasta el fin de sus días, y que había comenzado en Europa, cuando ambos integraban la Logia Lautarina, de principios masones.

Completados los preparativos, el ejército emprendió marcha el 21 de enero de 1817. Cruzan la cordillera por el paso de Los Patos, liberan Putaendo en el Combate de Las Coimas (7 de febrero de 1817) y San Felipe el Real. Se reúnen en Curimón con las tropas de Las Heras, procedentes de Santa Rosa de Los Andes, y se dirigen a los cerros de Chacabuco. El 12 de febrero, en la cuesta Chacabuco, se enfrentaron al ejército realista dirigidas por el Coronel Rafael Maroto. O’Higgins cargo heroicamente contra los españoles, acto que el coronel Estanislao Soler tildaría de insubordinación, pero que San Martín reconoció como una actuación llena de valentía. Lo cierto es que la actuación de la división del general O'higgins fue la que gestó el triunfo patriota. Al día siguiente una junta le ofreció la dirección del país al general San Martín por su gran colaboración en la jornada anterior, pero este se negó a aceptar el cargo. Luego doscientos vecinos de Santiago proclamarían a don Bernardo O'Higgins Director Supremo de la joven nación. Este hecho da comienzo a la llamada "Patria Nueva".

O'Higgins, Director Supremo de la Nación [editar]

Ceremonia de Jura de la independencia de Chile
Ceremonia de Jura de la independencia de Chile

O’Higgins designa como ministros de Estados a Miguel Zañartu en Interior y a José Ignacio Zenteno en Guerra. Para enfrentar los problemas financieros crea el Ministerio de Hacienda, con Hipólito Villegas como titular. Abolió los títulos de nobleza y creo la "Legión del Mérito de Chile", luchó contra los prejuicios religiosos, sacando imágenes antiestéticas o ridículas de los templos, sustituyo la moneda con la efigie de Fernando VII con una con el sello del gobierno.

Carta de José de San Martín a Bernardo O'Higgins en la que le comunica la victoria patriota en la Batalla de Maipú. Colección del Archivo Nacional de Chile.
Carta de José de San Martín a Bernardo O'Higgins en la que le comunica la victoria patriota en la Batalla de Maipú. Colección del Archivo Nacional de Chile.

El 2 de febrero de 1818, en Talca, firma el Acta de Independencia de Chile, que fue jurada en la Plaza de Armas de Santiago el 12 del mismo mes. Reúne al pueblo de Santiago en la Catedral Metropolitana el 13 de marzo de ese mismo año, para jurar a los pies de Nuestra Señora del Carmen, la construcción de un Templo en su honor, en el sitio donde se dé la victoria definitiva. Desde entonces la Virgen del Carmen es proclamada Patrona de los ejércitos de Chile.

En ese año, nació su hijo natural, Pedro Demetrio O'Higgins, nacido de su relación amorosa con la que fuera su amante, la dama criolla Rosario Puga.

Debido a la presencia de tropas realistas en Talcahuano, O’Higgins manda una expedición para terminar con esas tropas, sin embargo una noticia alarmante puso fin a la situación. Llegaron noticias de una nueva expedición realista, encabezada por Mariano Osorio.

Los realistas atacaron de sorpresa el 19 de marzo en Cancha Rayada, derrota de los patriotas y en que O’Higgins salió gravemente herido de un brazo. Creyéndosele muerto a él y desesperando a San Martín, Manuel Rodríguez tomó el poder tras un discurso ante el cabildo, y haber sido electo por aclamación del pueblo. Al conocer las noticias, O’Higgins marchó de inmediato a Santiago desoyendo las recomendaciones de su médico, restableciendo el orden y reorganizando las fuerzas patriotas.

El abrazo de Maipú
El abrazo de Maipú

El 5 de abril, las fuerzas chilenas y argentinas comandadas por San Martín se enfrentaron a los realistas de Osorio en la Batalla de Maipú. O’Higgins había salido de la capital esa misma mañana y se dirigía hacia Maipú con unos mil milicianos alcanzando a participar en el desenlace final de la batalla. Al llegar al campo de batalla O'higgins se abraza con San Martín dialogando lo siguiente.

O'Higgins: ¡Gloria al salvador de Chile!

San Martín: General, Chile no olvidará jamás al ilustre inválido que se presenta herido al campo de batalla

O'Higgins y San Martín en el momento del abrazo de Maipú

O'Higgins se consagró a la organización de la Primera escuadra nacional, para asegurar la soberanía de Chile y del resto de América, pues estas naves participarían de la Expedición Libertadora del Perú. El 20 de agosto de 1820, su natalicio, O’Higgins despediría a la escuadra libertadora desde Valparaíso.

La guerra en el sur no había concluido, debiendo enfrentarse a la nueva amenaza de las pandillas, en especial la liderada por el bandido realista Vicente Benavides.

Monumento al Gran Mariscal del Perú y Libertador de Chile don Bernardo O'Higgins en Lima, Perú.
Monumento al Gran Mariscal del Perú y Libertador de Chile don Bernardo O'Higgins en Lima, Perú.

En materia política, proclamó dos cartas fundamentales, la Constitución de 1818 y la Constitución de 1822, con él como director supremo y con un congreso bicameral, con cámara de diputados y de senadores

Entre sus obras destacan la creación de la Escuela Militar, destinada a la preparación de la oficialidad para el Ejército de Chile; la creación de la Academia de Guardiamarinas el 4 de agosto de 1818, que hoy es la Escuela Naval, organización del mercado de abastos, difundió el uso de la vacuna antivariólica y creación de la Junta médica nacional, reabrió el Instituto y la Biblioteca Nacional, transformó el basural de La Cañada en la Alameda de las Delicias (hoy Alameda Bernardo O'Higgins), mejoró el alumbrado público, terminó el Canal del Maipo; fundó las ciudades de Vicuña, San Bernardo y La Unión, e inició las construcciones de una capilla donde hoy se encuentra el Templo Votivo de Nuestra Señora del Carmen en Maipú.

Gobernó en forma autocrática durante los seis años siguientes, bajo un marco legal hecho a su medida; las decisiones tomadas por O'Higgins trajeron como consecuencia la enemistad declarada y furibunda del clero realista (encabezada por el Obispo de Santiago, José Rodríguez Zorrilla) y de los terratenientes aristócratas, que veían amenazado su poder legado desde la época de la Colonia.

Su gobierno se vio oscurecido por una serie de "crímenes de estado" que mandó a realizar con la colaboración de la Logia Lautarina. El asesinato en Tiltil de Manuel Rodríguez Erdoiza y el fusilamiento en Mendoza de Luis, Juan José y posteriormente José Miguel Carrera, son hechos que hacen cada vez más impopular la gestión de O'Higgins a la cabeza del país y que, a la postre, marcaría el inicio del fin de su gobierno.

La situación económica del país no marchaba bien, y para mayores desgracias el 19 de noviembre de 1822 un terremoto azotó la zona central del país. Buscando una solución a los problemas financieros, en 1822 manda a Antonio José de Irisarri para contratar un empréstito en Inglaterra de 1.000.000 de libras, obtenido tras arduas negociaciones.

El descontento hacia su gobierno se va haciendo progresivamente mayor, la nueva Constitución de 1822 es vista por la opinión pública como un intento desesperado por aferrarse al poder, y provoca el levantamiento de las provincias dirigido por Ramón Freire. Pese a que cuenta con tropas leales y con los saldos del empréstito inglés, desea evitar una inminente guerra civil, por lo cual renuncia el 28 de enero de 1823, entregando el mando la autoridad que designase el pueblo de Santiago, nombrándose una junta de tres personas.

Abdicación de Bernardo O'higgins
Abdicación de Bernardo O'higgins

Leída el acta, O'Higgins tomó juramento a los miembros de la junta y les hizo entrega del mando, pronunciando la siguiente arenga:

Siento no depositar esta insignia ante la asamblea nacional, de quien la había recibido; siento retirarme sin haber consolidado las instituciones que ella había creído propias del país y que había jurado defender; Pero al menos tengo el consuelo de dejar a Chile independiente de toda dominación extranjera, respetado en el exterior y cubierto de gloria por sus hechos de armas.
Doi gracias a la divina providencia que me ha elegido instrumento para tales bienes, y que me ha concedido la fortaleza de animo necesaria para resistir el inmenso peso que sobre mi han hecho gravitar las azarosas circunstancias en que he ejercido el mando.
Pido muy de veras al cielo proteja del mismo modo a los que deben sucederme.
Señores, al presente soy un simple particular. Mientras he estado investido de la primera dignidad de la republica, el respeto, sino mi persona, al menos a ese alto empleo, debía haber impuesto silencio a vuestras quejas. Ahora podis hablar sin conveniencia. Que se presenten mis acusadores. Quiero conocer los males que he causado, las lágrimas que he hecho derramar. Salid y acusadme. Si las desgracias qu me hechais en rostro han sido, no el efecto preciso de la época del poder sino del desahogo de malas pasiones, esas desgracias no pueden purgarse sino con mi sangre. Tomad de mi la venganza que queráis, que yo no os opondré resistencia. ¡Aquí esta mi pecho!".

Tras decir esto abre violentamente su casaca y ofrece su pecho desnudo a sus acusadores, a lo que responden los presentes: Nada tenemos contra el general O'Higgins. Viva O'Higgins.[10]

Exilio y muerte en el Perú [editar]

Casa donde vivió su exilio y murió el Libertador O'Higgins en Lima, Perú (Actualmente conservada por la Pontificia Universidad Católica del Perú).
Casa donde vivió su exilio y murió el Libertador O'Higgins en Lima, Perú (Actualmente conservada por la Pontificia Universidad Católica del Perú).

El 19 de julio de 1823, embarca en el puerto de Valparaíso en la corbeta inglesa Fli, para nunca más tocar en vida suelo chileno. Originalmente su destino era Inglaterra, pero se radicó en el Perú. El Estado Peruano lo acoge y le obsequia la Hacienda de Cuiva y la Hacienda Montalván (en la cual reside), ambas ubicadas en San Vicente de Cañete, en la actual Región Lima. Vivió dedicado a la agricultura, y cuando Simón Bolivar libera definitivamente Perú, O'Higgins participa en la recepción al Libertador pero no recibe responsabilidad alguna. Posteriormente Bolívar le otorga el grado de General de la Gran Colombia aunque el prócer chileno no haya participado en ninguna batalla.

El 8 de agosto de 1839, el Gobierno chileno le restituye, el grado de Capitán General del Ejército de Chile, con su respectiva antigüedad. El 6 de octubre de 1842, el Congreso Nacional de Chile le reconoce el derecho a gozar de sus sueldos, lo cual le abría la puerta para volver al país. Tras dirigirse al Callao para embarcarse a Chile, el 28 de septiembre de 1842, se sintió desfallecer. El doctor Young, que lo asistía, ordena trasladarlo a Lima, después de un nuevo ataque experimentado el 3 de octubre. A las 12.30 del 24 de octubre de 1842 a la edad de 64 años, falleció Bernardo O'Higgins en la ciudad de Lima. Producto de un problema cardíaco a causa de la gordura que lo aquejaba.

Sus restos fueron sepultados en suelo peruano gracias a la caridad de su vecindad y fueron repatriados en 1869, contraviniendo sus expresos deseos de ser sepultado en la ciudad de Concepción. Por largo tiempo permanecieron en un sarcófago de mármol de Carrara en el Cementerio General, hasta que el 20 de agosto de 1979 la urna fue trasladada por orden de Augusto Pinochet al Altar de la Patria, a la entrada de la avenida Bulnes, frente al Palacio de La Moneda.

El 18 de octubre de 2004 los restos de O'Higgins fueron llevados temporalmente hasta la Escuela Militar, debido a la construcción de la segunda etapa (sur) de la nueva Plaza de la Ciudadanía. Permanecieron allí hasta el 10 de marzo de 2006 cuando su cuerpo fue trasladado, ahora en forma definitiva, a la nueva cripta subterránea del Libertador, en el mismo espacio que ocupaba el Altar de la Patria

Ministros de Estado [editar]

Ministerio Nombre/Periodo
Interior y Relaciones Exteriores Miguel Zañartu y Santa María (1817-1818)
Antonio José de Irisarri Alonso (1818)
Joaquín Echeverría Larraín (1818-1823)
Guerra y Marina José Ignacio Zenteno (1817-1821)
José Antonio Rodríguez Aldea (1821-1823)
Hacienda Hipólito de Villegas (1817-1818)
Anselmo de la Cruz (1818)
José Miguel Infante (1818)
Anselmo de la Cruz (1818-1820)
José Antonio Rodríguez Aldea (1820-1823)
José Miguel Infante (1818)


Predecesor:
Reconquista Española
Director Supremo de Chile
16 de febrero de 1817 - 28 de enero de 1823
Sucesor:
Ramón Freire Serrano
Predecesor:
José Miguel Carrera
General en Jefe del Ejército de Chile
27 de noviembre de 18132 de septiembre de 1814
Sucesor:
José Miguel Carrera
Predecesor:
José de San Martín
General en Jefe del Ejército de Chile
27 de abril de 181928 de enero de 1823
Sucesor:
Ramón Freire

Adolfo Hitler

Adolf Hitler (Braunau am Inn, Austria, 20 de abril de 1889 - Berlín, 30 de abril de 1945), político alemán de origen austríaco, que estableció un régimen nacionalsocialista en el que recibió el título de Reichskanzler (canciller imperial) y Führer (caudillo, líder o guía).

Como jefe del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), dirigió el gobierno del país de 1933 a 1945, período en el que ocupó sucesivamente los cargos de canciller, jefe de Gobierno y jefe de Estado.

Orador dotado y carismático, poseído por una profunda convicción, Hitler es considerado como uno de los líderes más influyentes y crueles de la historia. Fue el autor intelectual de uno de los genocidios más grandes de la historia al enviar a seis millones de personas a la muerte y provocar una guerra que produjo la muerte de más de 50.000.000 de personas. El sistema industrial-militar que instauró llevó a Alemania a salir de la crisis económica posterior a la Primera Guerra Mundial y, en su apogeo, a controlar gran parte de Europa.

Hitler ordenó la invasión de Polonia en 1939, en lo que constituyó el factor detonante de la Segunda Guerra Mundial. La guerra que el Eje (Alemania, Italia y Japón) y los aliados llevaron a cabo durante ese tiempo condujo a la destrucción de gran parte de Europa.


Su vida

Adolf Hitler nació en Braunau am Inn, una pequeña aldea cerca de Linz en la provincia de la Alta Austria, no muy lejos de la frontera alemana, en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro. Su padre, Alois Hitler (1837-1903), era un modesto agente de aduanas nacido fuera de matrimonio. Hasta la edad de 40 años, Alois usó el apellido de su madre, Schicklgruber. Cinco años después de tener a su hijo, Maria Anna Schicklgruber se casó con Johann Georg Hiedler. Al poco tiempo, el hermano de Johann, Nepomuk, llevó a Alois a vivir con su familia. Su infancia la pasó en Linz, donde fue al mismo colegio que Ludwig Wittgenstein, y su juventud en Viena.

En 1876, cuando hacía años que María y Georg habían fallecido, Nepomuk, quien había ejercido de padre adoptivo, dio su apellido a Alois, haciendo constar en el registro bautismal a Georg Hiedler como padre legítimo. Más tarde, Adolf Hitler sería acusado por sus enemigos políticos de no ser legítimamente Hitler, sino Schicklgruber. Su madre, Klara Hitler (nombre de soltera Klara Pölzl), era a su vez también prima segunda de su padre. Klara tuvo seis hijos; Adolf fue el segundo y, junto con su hermana menor Paula, el único que sobrevivió a la infancia.

Hitler era un chico inteligente, pero variable, y en dos ocasiones falló el examen de entrada a la universidad de Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.

Hitler era devoto de su madre y probablemente odiaba a su padre, quien era un estricto disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían sus ideas políticas. Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se interesó por la pintura y la arquitectura, pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena al no poseer talento.

Hitler, en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903 y Klara, tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer en diciembre de 1907, lo que le afectó profundamente.

Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío, lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su madre murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería la idea de la supuesta influencia sionista para que Estados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas aseveraciones ha sido convincentemente confirmada.

Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de las ideas antisemitas comunes en la época, que eran de origen muy antiguo (un ejemplo de esto lo tenemos en la influencia del panfleto apócrifo Los protocolos de los sabios de Sión). Así es como hablaba de una "conspiración judeobolchevique" (en la que incluía a todos los movimientos de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los empresarios y financistas judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en ese entonces (algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba "la esclavitud del interés"). Como se verá, eso llevó a acusarlos también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.

En 1905 abandonó la escuela secundaria de Linz para ir a Viena e ingresar en la Academia de Bellas Artes con el fin de convertirse en pintor, pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes dificultades económicas (llegó a vivir durante tres años en un albergue para indigentes), para seguir pintando y presentarse a un segundo examen de ingreso, que no llegó a realizar nunca. Viena, una ciudad cosmopolita, con mucha vitalidad intelectual y multicultural, le era por completo incomprensible. En aquella época, en Viena existía un importante ambiente antisemita.

Se trasladó a Múnich en 1913 para eludir el servicio militar en su país, aparentemente porque no deseaba servir a las órdenes de oficiales húngaros y judíos, y atraído también por la prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania, en contraste con la decadente y débil Austria.

Primera Guerra Mundial

Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914) decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su servicio en Francia y Bélgica como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército. Fue ascendido al rango de cabo y condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase el 2 de diciembre de 1914, y la Cruz de Hierro, primera clase, el 4 de agosto de 1918, un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún no era ciudadano alemán, no fue promovido más allá del grado de cabo). En octubre de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero según se informa era impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el putsch de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas comentó: «Nos quejamos sobre él y encontrábamos intolerable que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco» (Haiden, 1936).

El 15 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos. Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera pudo haber sido resultado de una reacción histérica a la derrota alemana. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los militares.

La capitulación alemana en noviembre de 1918 lo impactó de sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los criminales de noviembre») por la rendición. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la capitulación era la Dolchstoßlegende («la leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» a los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del documento surgieron controversias entre el afán pacificador de W. Wilson, presidente de EE.UU. y el vengativo revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos de Gran Bretaña y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania siempre había rivalizado con estas dos potencias, por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones sociales y políticas demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista para llegar al poder.

Inicios en el Nazismo

Carné de Hitler como miembro del DAP
Carné de Hitler como miembro del DAP

Después de la guerra, Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.

Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de 1921, Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y, siempre, a los judíos, a los que posteriormente intentaría exterminar en los campos de concentración.

Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la S.A.— comandada por Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

Eso le hace acaparar apoyos en los sectores conservadores, aprovechándose de la situación de recesión favorecida por la posguerra, culpando a los judíos, los comunistas y a los países que habían vencido a Alemania de imponer unas condiciones asfixiantes.

El grupo adquirió mayor preponderancia y en 1921 tomó el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP), también llamado Partido Nazi. En 1923 Hitler preparó, con el apoyo de Erich Ludendorff, un fallido golpe de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión, de los cuales sólo cumplió ocho meses. Durante su encarcelamiento, en un régimen carcelario bastante blando, le dictó a Rudolf Hess su manifiesto político Mein Kampf, en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser su política futura y su visión del Lebensraum. Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.

Si bien en un principio Hitler no consideraba erigirse como un líder mesiánico de Alemania, después del Putsch, sus colaboradores y seguidores fueron inculcando dicha imagen frente a la opinión pública alemana, y finalmente Hitler aceptó tomar dicho papel.

El inicio de la Gran Depresión de 1929, el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre otras circunstancias, el incremento de sus seguidores y dieron a su partido mayores posibilidades de trabar estrechas relaciones con los medios sindicales patronales, que buscaban fuerzas de choque para emplearlas contra las organizaciones obreras de izquierda.

El gran carisma y un desarrollado talento en la oratoria impresiona a muchas personas que se le unen, tales como Albert Speer y Rudolph Hess, entre otros.

Logró atraerse a las clases medias, los trabajadores en paro y los grandes industriales y logró que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932. Sin embargo, fue derrotado por Paul von Hindenburg en las elecciones de marzo de ese año.

En este periodo, su vida sentimental se vio marcada por su relación con su sobrina Geli Raubal, que terminó suicidándose en oscuras circunstancias. Geli Raubal era hija de su hermanastra Angela y fue una de las llamadas Mujeres de Hitler.

Ascenso al poder

Tras su derrota en las elecciones de 1932, Hitler promovió una ola de revueltas y violencia callejera que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Paul von Hindenburg se vio forzado a pactar con Hitler, que fue nombrado canciller alemán el 30 de enero de 1933 con la colaboración de los católicos de Franz von Papen y sus socios. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones, liderando el Partido Nacional-socialista. Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio del Reichstag y Hitler, tras acusar a la oposición comunista y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción, eliminando y persiguiendo a muchos adversarios políticos.

Consiguió la mayoría en las elecciones de mayo (aunque muchos historiadores señalan que no logró un apoyo importante por parte del pueblo alemán inicialmente). En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras», lo que más tarde le llevó a crear los campos de concentración para la liquidación sistemática de comunistas, judíos, Testigos de Jehová Bibelforscher, gitanos, enfermos mentales y homosexuales, principalmente, así como a un intenso rearme.

La Alemania nazi de la pre-guerra

Hitler, como dirigente de Alemania, pudo llevar a cabo su sueño de crear un automóvil asequible para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar «el vehículo del pueblo» (Volkswagen). Dicho automóvil fue diseñado y creador por Ferdinand Porsche. De esta forma nació el coche más vendido de la historia, conocido como Escarabajo. Para su fabricación, Hitler fundó la compañía Volkswagen.

Promovió un estado del bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social, controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las vacaciones de ocio asequibles a todo el pueblo.

Entregó a los campesinos tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al Estado.

En 1935, Alemania exhibió una mejora sustancial en términos macroeconómicos, los índices de desempleo bajaron y la economía en general se vio fortalecida por un crecimiento interno superior al resto de las naciones europeas.

Dueño absoluto de Alemania, mostró sus éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación del Sarre y remilitarización de la Renania en 1936), lo que le valió el apoyo popular. La inauguración de los XI Juegos Olímpicos, en agosto de 1936, dio el espaldarazo definitivo a la televisión en general y al régimen en particular: se estiman en 150.000 los espectadores que pasaron por las distintas salas públicas de visión.

En 1937, la Alemania de Hitler alcanzó el mayor nivel de desarrollo desde la I Guerra Mundial. Se ampliaron los programas de salud social, se mejoraron los niveles de vida de la tercera edad, los niveles de seguridad social se vieron poderosamente reforzados. Aunados además a una mejor urbanización, los niveles generales de la clase media se vieron incrementados. La población en general percibió que la Alemania post Versalles había desaparecido y surgía un potente espíritu nacionalista.

A fines de ese mismo año, Hitler reunió a su Estado Mayor General (OKH) y les expresó su deseo de iniciar una guerra contra los eslavos. Esto se ratificó el 28 de mayo de 1938 en la segunda reunión.

El 1 de octubre de 1938 se verifica la Anexión de Austria y de los Sudetes al territorio alemán, denominada Anschluss. Con ello, Hitler ganaba dividendos políticos al anexar este territorio ocupado por alemanes propiamente dichos y descendientes de alemanes.

Continuó la persecución de los judíos, promulgando leyes contra sus derechos más elementales y un ataque directo en la «Noche de los cristales rotos».

Hitler, como un hábil orador y experto en la manipulación de masas, promovió y apoyó las investigaciones sobre la televisión, primero instalando en Berlín un estudio de televisión (llamado Paul Nipkow, que emitió hasta el año 1944) dotado de la televisión electromecánica de diseño Baird, luego requiriendo los servicios del propio John Logie Baird y más tarde apostando fuerte por la televisión electrónica (con tubo de imagen o iconoscopio). A mediados de los años 40 Alemania contaba con la mayor red de televisión del mundo, teniendo sus distintas sedes unidas por cable.

En 1939, se verifica la Ocupación de Checoslovaquia en el marco de la anexión germana.

El 23 de agosto de 1939, Hitler recibió la confirmación de la firma del Pacto Ribbentrop-Molotov convenido con la URSS; Hitler jugaba al ajedrez con el inminente escenario bélico.

El 23 de octubre 1939, pocos días después de la Invasión de Polonia, firmó la Orden de Eutanasia denominada Programa Gnadentod autorizando a la Comisión creada por Himmler denominada Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich a su aplicación inmmediata bajo la supervisión del director de la Cancillería Philip Bouhler y ejecutada por SS Viktor Branck y Verner Blankenburg. Se eliminaron 60.000 discapacitados mentales y físicos, desarrollándose a gran escala en dos años, menguando en agosto de 1941, pero sin llegar a interrumpirse en ningún momento.

Otros programas de purificación racial también fueron autorizados por Hitler, tales como la supresión de homosexuales.

Segunda Guerra Mundial

Hitler en Yugoslavia.
Hitler en Yugoslavia.

Después de la anexión de Austria y Checoslovaquia, el panorama europeo quedó peligrosamente inestable. El 1 de septiembre de 1939 Alemania y la URSS ocuparon Polonia y dos días después, el 3 de septiembre, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, iniciándose así la Segunda Guerra Mundial. Empleó una nueva forma de hacer la guerra conocida como Blitzkrieg (guerra relámpago), conquistando en poco tiempo numerosas naciones europeas que anexionaba a su imperio, como Holanda, Bélgica, Grecia, Yugoslavia y Dinamarca, entre otras. Especialmente brillante fue la conquista de Francia, nación a priori con una potencia militar similar a la de Alemania y a la que derrotó en tan sólo 3 semanas gracias a la ofensiva de Las Ardenas, la cual fue diseñada por él mismo. Tras conquistar Francia, obligó a los dirigentes franceses a firmar la capitulación exactamente en el mismo lugar donde los alemanes habían firmado la rendición tras la Primera Guerra Mundial. Inglaterra evitó milagrosamente la derrota gracias a una heroica actuación de la RAF (Royal Air Force), que consiguió derrotar a una muy superior fuerza aérea alemana en la Batalla de Inglaterra. Entre tanto, Hitler continuó con sus planes para la grandeza del Tercer Reich -al que él se refería como el Imperio de los Mil Años-, haciéndose cargo personalmente de detalles como la macrorreforma urbanística de Berlín, que planeó junto con su arquitecto de cabecera, Albert Speer.

Invadió la URSS el 22 de junio de 1941, pensando en acabar con el «gigante ruso» al cabo de algunas semanas en una rápida campaña al estilo Blitzkrieg; sin embargo, la falta de información respecto de la cantidad de divisiones, armamentos y, sobre todo, el retraso inicial de la campaña en 4 meses le enfrentó al más duro de los inviernos rusos, que le impidió tomar Moscú; además, sitió Leningrado, produciendo la muerte de más de un millón de rusos de hambre y frío. Para 1942, Hitler empezó a hablar en sus círculos íntimos de su sucesor y muchos nombres se empezaron a barajar en su entorno, generando una lucha tras bambalinas por lograr sucederle. Se pueden citar a Himmler, Hermann Göring, Martin Bormann y más tarde a Albert Speer, pero el que sonaba fuerte era Reinhard Heydrich, quien a los ojos de Hitler era el más perspectivo Nazi y su posible sucesor, quien murió en Praga después de un atentado bajo la Operación Antropoide. Hitler enfurecido ordenó al sucesor de Heydrich en Praga, Karl Hermann Frank, las matanzas de Lídice y Lezaky. Miles de personas murieron en Bohemia.

Para esa fecha, los científicos del Instituto Káiser Guillermo, Otto Hann y Werner Heisenberg, habían estado tras los pasos del desarrollo de la bomba atómica. Estos propusieron a Albert Speer que colaborara con los suministros necesarios para materializar la bomba. Sin embargo, Hitler despreció estos avances denominando este tema como física judía, pues tenía una marcada fobia a todo lo relacionado con Albert Einstein. Para ese momento, Alemania estaba a no menos de 5 años de culminar su proyecto. Algunos avances se hicieron en territorio noruego con la producción de agua pesada.

Hitler prefirió centrar su atención en los avances del desarrollo de los cohetes V1 y V2.

Después hizo girar el eje de las operaciones hacia el Cáucaso, invadió Crimea y se acercó a Stalingrado, donde se libró una despiadada Batalla de Stalingrado o batalla de desgaste en la cual los soviéticos, aprovechando los débiles flancos de la retaguardia alemana, le infligieron una de las mayores derrotas. Los rusos cambiaron las tornas del destino y fueron desalojando a los alemanes de su territorio. Junto a ese escenario, en 1944 los Aliados invadieron Normandía, combatiéndosele por tanto en dos frentes. Ya hacia fines de 1943 era evidente que la guerra estaba perdida para la Alemania nazi. Por esta razón, muchos militares de la Wehrmacht y también civiles se conjuraron para complotar.

En 1943, Hitler instruyó a Himmler para que divulgara a una selecta audiencia de las altas esferas del partido lo que sucedía con los judíos en la llamada Solución Final. El doble objetivo del llamado El discurso de Posen era involucrar por el conocimiento a la audiencia y hacerlos cómplices y, por otro lado, solicitarles el secreto por lo divulgado. Salvo el programa de eutanasia firmado por Hitler en 1939, Hitler jamás dio su firma ni instrucción por escrito al respecto, todo era instrucción verbal a Himmler. Sólo se dejaron escritos imputables en la Conferencia de Wannseeen 1942.

Adolf Hitler fue blanco y objetivo de varias tentativas y atentados de facto (Véase: Atentados contra Hitler), la mayoría tramados por militares alemanes), de los que siempre escapó con vida.

El más importante fue el de 20 julio de 1944, liderado por Claus von Stauffenberg, que provocó el suicidio obligado de Erwin Rommel y Von Kluge entre otros.

El 7 de abril de 1945, ya presintiendo el final, ordenó a Himmler ejecutar a todos los prisioneros políticos en los campos de concentración y en las cárceles, entre los cuales estaban el antiguo jefe de la Abwehr, Wilhelm Canaris, Georg Elser.

Adolf Hitler jamás consideró capitular en la guerra, aun cuando fue evidente que ésta ya estaba perdida para el ejército alemán. Prohibió a sus generales rendirse y ordenó combatir hasta el final; incluso persiguió y mandó asesinar a quienes plantearon la rendición, la huida o iniciaron negociaciones de paz con los Aliados. Por ejemplo, se sabe del brutal interrogatorio y posterior ejecución de Hermann Fegelein, hombre cercano a Heinrich Himmler y cuñado de Eva Braun, como resultado del ataque de ira que Hitler y Joseph Goebbels sufrieron al enterarse de que Himmler intentaba pactar la paz con Eisenhower y Bernardotte.

Muerte de Hitler

Periódico norteamericano anunciando la muerte de Hitler
Periódico norteamericano anunciando la muerte de Hitler

Los detalles de su muerte siguen siendo debatidos y no comprobables todavía al ciento por ciento.

La versión oficial de los aliados —que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt ihr Leben), con la versión de Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en El hundimiento (Der Untergang) así como la biografía del General Freytag von Loringhoven— indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un tiro de revólver y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su búnker, a 16 m de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, tomaba Berlín y se encontraba a menos de 300 m del búnker.

Aquel día, Hitler almorzó en compañía de sus secretarias en un silencioso ambiente y después del almuerzo hizo matar a su perra Blondie. Luego dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como «trofeos de guerra», recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y despreciado durante días. El siguiente relato procede del testimonio de Günsche:

"Hitler se retiró a eso de las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15 minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes. Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, de la cual aún manaba sangre, su boca tenía una grotesca mueca.

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó los cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Goebbels, realizaron un nervioso y acongojado saludo militar, mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación de la incineración.

Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.

Recientes versiones surgidas en los años 1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler suicidado en una habitación de la Cancillería como una forma de despistar, por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que estos, secretamente aun para el mismo general Zhúkov, fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República Democrática Alemana.

Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales, salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel y sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en los años 1970 fueron exhumados, se extrajo el cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración. No se ha podido dar con el cráneo de Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el hueso parietal de su caja craneana está en un Museo soviético.


Rasgos de su personalidad

El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada; pero quien haya permanecido con él diría lo mismo que opinó su ministro y arquitecto Albert Speer: «Nunca llegué a conocerlo».

Hitler era en sí un individuo muy autosuficiente y solitario. Muy pocas personas integraban su séquito personal, se pueden citar a Albert Speer, el fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Wilhelm Bruckner, Joseph Dietrich, Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y el arquitecto Geisler y sus secretarias personales. A ellos les exigía lealtad a toda prueba y discreción.

Vegetariano, ecologista, amante de los animales, promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los animales. Se dice que no permitía a sus colaboradores fumar y beber enfrente de él.

Hitler jamás visitó una ciudad bombardeada, un campo de concentración o un hospital (la única excepción fue para visitar a las víctimas del atentado del 20 de julio). Un fiel ejemplo de este aspecto es que Hitler se negó a ver las fotos y filmaciones de las ejecuciones de los involucrados en el atentado ejecutado por Claus von Stauffenberg hacia su persona en 1944.

Una de las características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de subyugar a quienes lo rodearan; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían disminuidas y manipuladas hasta el servilismo; por ejemplo, Hermann Göering expresó al ministro de finanzas Schacht que: "- Cada vez que estoy frente al Führer siento el corazón en un puño" -

En su vida sentimental, muy discreta, se asocian los nombres de Geli Raubal, Eva Braun, quien fue su esposa, Unity Mitford e Inga Ley. Leni Riefenstahl , una de las más sindicadas en su momento, negó haber sido amante de Hitler.

Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la esencia que emanaba de la persona de Hitler: «Cuando estaba presente (Hitler), todo el edificio bullía de actividad, todos corrían, los teléfonos sonaban, los radioespectadores no cesaban de enviar y recibir notas de comunicados (...) Cuando él estaba ausente, todo volvía a una monótona normalidad, Hitler era como una especie de dínamo». Traudl Junge describió a Hitler como una persona que presentaba dos personalidades: en una, era muy considerado y afable, y en la otra, muy fría, iracunda y avasallante en extremo, apasionada y calculadora.

Cita Junge en sus remembranzas: «Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía fumar en su presencia y hacía climatizar sus ambientes a no más de 11° C de temperatura. Otro de los aspectos es que a Hitler le gustaba escuchar chismes, pues lo distraían de su realidad. Además, Hitler se acostaba muy tarde, a las tres o cuatro de la madrugada, y se levantaba también muy tarde, entre las 10.00 y las 11.00 horas; el personal militar de la primera planta se acostaba en torno a la medianoche, terminada la última reunión de guerra de cada día, y se levantaba hacia las siete».

Para los miembros cercanos a Hitler, Keitel, Lammers y Bormann, Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su libro Mein Kampf.

Otro de los rasgos característicos de Hitler era su desprecio por la debilidad ante el enemigo y por éste, sobre todo al judaísmo y en segundo grado al comunismo, su impulsividad y su obcecación por las metas sin importar el costo que tuvieran. Por ejemplo: cuando Brauchistch le solicitó la retirada estratégica de Moscú, Hitler se encolerizó diciendo: «¡No me podéis quitar Moscú!, ¡quiero Moscú!»

Un ejemplo de su aparente flexibilidad es cuando cedió ante Himmler por la deportación de los holandeses a Polonia, en pro de aumentar primeramente el contingente de las SS.

Albert Speer llegó a emitir el siguiente comentario al respecto: «En el lugar donde debía haber un corazón en el pecho de Hitler, había un gran hueco»

Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.

Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de Brillantes, Espadas y Robles para Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de «Stukas».

En su vida sentimental Hitler era muy celoso y no permitía a casi nadie inmiscuirse en esos temas. Albert Speer en sus memorias señaló que Hitler proporcionaba un trato desconsiderado, opresivo y vejatorio hacia Eva Braun.

Legado de Hitler

Durante los Juicios de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad (exterminio), crímenes contra la paz y genocidio. Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a largas penas de prisión; otros murieron en los meses que siguieron a la caída de Berlín.

El nazismo y cualquier reminiscencia ideológica afín fueron prohibidos en casi toda Europa; de hecho no se pueden publicar bibliografías, esvásticas y otros símbolos sin riesgo de cometer falta o delito punible. Sin embargo, la discriminación antisemita permaneció hasta bien entrada la década de los 60, sobre todo en países americanos. Muchas reminiscencias de esa época, encubiertas en doctrinas militares, sociales y políticas empresariales, aún perduran en el mundo.

Quizás uno de los legados más importantes de la Alemania nazi sea la completa adopción del concepto del Blitzkrieg, literalmente guerra relámpago, en todas las academias de guerra del mundo. Las estrategias, batallas y técnicas de la Wehrmacht usadas en la Segunda Guerra Mundial son objeto de estudio en todos los institutos militares.

La publicación del libro "Mein Kampf" de Hitler está prohibida en muchos países democráticos; no obstante, todavía es editado, entre otros lugares, en España, y circula libremente por librerías de algunos países sin restricciones, en muchos idiomas y es objeto de estudios de todo tipo, aunque es muy difícil encontrar una versión íntegra y sin comentarios.

En la actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su personalidad y hechos son objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por escritores en distintas biografías, siendo la más polémica la publicada por el escritor americano David Irving, La guerra de Hitler, en la que afirma que Hitler ignoraba la Solución Final, si bien otros historiadores prestigiosos como Ian Kershaw niegan esto último.

Uno de los legados de Hitler es la firma constructora Volkswagen, cuyo modelo Escarabajo fue diseñado por Ferdinand Porsche en la década de los 30, aunque el escarabajo, bajo su gobierno, solo fue construido para fines no civiles, es decir, bélicos[cita requerida].

Precedido por:
Paul von Hindenburg
Presidente de Alemania

1925-1934
Führer de Alemania
1934-1945
Sucedido por:
Karl Dönitz
Presidente de Alemania

1945
Precedido por:
Kurt von Schleicher
1932-1933
Canciller de Alemania
1933-1945
Sucedido por:
Joseph Goebbels
1945
Precedido por:
Anton Drexler
1919-1921
Líder del NSDAP
1921-1945
Sucedido por:
Precedido por:
Franz Pfeffer von Salomon
1926-1930
Oberste SA-Führer
1930-1945
Sucedido por: